zgz rebelde

zaragoza rebelde – 1975, 2000 – movimientos sociales y antagonismos

Archive for abril, 2009

DEBATES EN EL CENTRO DE HISTORIA

Proseguimos con los debates de Zaragoza Rebelde en el Centro de Historia de Zaragoza (Pza san Agustín).

Miércoles 29 de abril 19,30: FEMINISMOS AHORA

Proyección del documental «Tránsitos feministas» presentado por su autora Amparo Bella.
Debate con Sonia Pérez Gerpes (Lasdel8) y Elena Pilcher Pérez (D-generadas).

Tránsitos

ZARAGOZA REBELDE: LA FOTO COLECTIVA.

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PRESENTACIÓN DEL LIBRO. CENTRO DE HISTORIA

BARRIO LATINO


Abrimos el Barrio Latino en julio de 1994, evidentemente como nuestro medio de vida, optando por el autoempleo, pero sin olvidar los diferentes movimientos sociales en los que participábamos en mayor o menor medida. Movimientos de los que nuestro negocio tampoco se podía desvincular al estar nosotros al frente, colaborando en todo aquello que estuvo en nuestra mano, principalmente con la distribución y venta de material alternativo de todo tipo y de diferentes colectivos, ofreciendo el Barrio como lugar para realizar fiestas y aquellas actividades que pudieran tener lugar en un espacio como un bar y así sacar dinero para alguna campaña y/o colectivo concreto, etc.
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MARCHAS CONTRA LA BASE

MUJERES POR LA PAZ

MUJERES EN NEGRO

MARCHA A LAS BARDENAS

CONTRA LA OTAN

CARTELES INSUMISION

PRESENTACIÓN DEL LIBRO ZARAGOZA REBELDE

Os invitamos a la presentación del libro «Zaragoza Rebelde. Movimientos Sociales y Antagonismos» que tendrá lugar el próximo martes 21 de abril a las 20h. en el salón de actos del Centro de Historia (Pza. San Agustín).

Cartel de presentacion del libro Zaragoza Rebelde

ACTIVIDADES PARA MAÑANA EN EL CENTRO DE HISTORIA

JUEVES 16 de abril

19,30 documental «La plaza habitada» de Charo de la Varga.

20,00 debate con la participación de la Asamblea Okupa y de la Asociación Vecinal de La Madalena

INAUGURACION 4º ESPACIO

OTRA VEZ DE PASEO POR LA HISTORIA REBELDE

Por Alicia Lázuli

publicado en: http://lacajadeloshilos.blogia.com/

Queridísima tía:

No te imaginas lo impaciente que estaba por contarte mi última visita al Centro de Historia. ¿Recuerdas que te dije que me echaron antes de poder terminar de ver la exposición? Pues yo que pensaba que ya no me podía sorprender no sé ni por dónde empezar a hilvanar los sobresaltos.

Caminé de nuevo sobre el pasado de la ciudad, recorrí con calma su historia cercana, volví a pasear entre camisetas, papeles y palabras hasta aparecer en la sala que todavía no había visitado. Me quedé sin aliento al tropezar con la proyección de Rogelio López Cuenca que muestra Los Fusilamientos del 3 de mayo, el dramático cuadro de Goya, y lo identifica con una imagen de Irak aún más perturbadora por actual. Para serenarme, estuve un buen rato inmóvil mirando el columpio que Javier Burguete había atrapado en una pequeña pantalla. Después de mirar las fotos que Jesús Llaría había disparado durante los rodajes, me senté a escuchar los testimonios que Luis Marco recoge en su proyecto Memoria compartida; pensé que había un fallo de sincronía de imágenes, hasta que me di cuenta de que las personas que aparecían como narradoras hacían suyas las experiencias de otras al margen del sexo, el origen o la edad. Me pareció precioso, tía Neus y cogí, para enviártela, una octavilla que invita a participar en el proyecto -que no se acaba en esta exposición, que sólo empieza- porque pensé que tú tenías muchas cosas que contar… Y para recoger en una sola imagen toda esa reflexión sobre el significado de memoria, ahí estaba la obra de Esther de la Varga, como una lámpara encendida en la sala para iluminar mis pensamientos…

¡Ah! Te enviaré también el crucigrama –perdón, el cruZigRama- que aparecía colgado en la pared. Seguro que tú lo descifras enseguida. La primera horizontal, de cuatro letras, dice “Franco la tenía muy dura”… A mí, tía Neus -¡qué tonta!- me costó bastante resolverlo, aunque me pareció muy divertido.

Y junto al pasatiempo, una barra de bar, dos banquetas, varias sopas cocinadas con resina y un reproductor de sonido evocaban desaparecidos lugares de encuentro. Tuve que utilizar –para no desmayarme- una de las banquetas cuando, a la vez que sonaban los Love, descubría escrita con carmín en el espejo la frase “Free Arthur Lee”. ¿Te acuerdas, tía Neus, del día en que estuvimos en un bar –mucho más tarde supe que se trataba de “La caja de los hilos”- y tuviste que explicarme el significado de aquel cartel pegado en el espejo, porque yo no sé inglés y no sabía entonces que Arthur Lee era el cantante de los Love, ni que estaba en la cárcel, ni que era uno de esos genios de la música a menudo olvidados…? Pensé que Mariángeles Cuartero había recreado este espacio sólo para que yo me emborrachara con una cerveza imaginaria mientras sonaban músicas tan dispares y próximas como Pete Dello, Dutronc, Jane Birkin, Paco Ibáñez, Syd Barrett, Pepa Flores, Tomorrow o Renato Carossone… porque si algo puede azotar la memoria es la música ¿no te parece, tía Neus?
Mientras sonaba Nino Rota intenté descubrir los ingredientes de una especie de compota de objetos en desuso que Paco Rallo había preparado en unos frascos de cristal y -tú ya me conoces- me quedé hipnotizada por el tiempo mirando las saetas de un reloj.
Una animada versión de “Bella Ciao” me empujó hasta la pantalla de José Luis Allué donde, en ese momento, aparecía –también en una irónica versión- La publicidad guiando al pueblo y usurpando el lugar de la libertad.
Cuando ya pensaba dar por terminado mi recorrido por la sala, descubrí –gracias a un niño más atrevido que yo que apareció de pronto entre las páginas como si se tratara de un cromo despegado- que el álbum gigante que yo había creído una escultura, se podía tocar. En la primera página sólo había una foto de un grupo de personas brindando con champán. Me costó unos segundos darme cuenta de que no se trataba de una boda cuando vi que la celebración llevaba fecha del 20 de noviembre de 1975. ¡Ay! Tía Neus, que todavía se me pone un nudo en la garganta… porque todas las páginas contaban una historia y, no te lo creerás, pero sonaba una canción del Niño Gusano cuando, al pasar la página, apareció una carta que Sergio Algora dirigía a Helena Santolaya.
Qué extraña es la memoria, tía Neus. Mis amigas se ríen porque cuento las cosas en primera persona.
-Pero si aún no habías nacido…
-Pues yo me acuerdo…
-Que es imposible…
-Bueno, pues me lo contaría mi tía Neus.
-Pero si tu tía Neus estaba ya en París.
-Pues lo habré visto en la exposición de Zaragoza Rebelde…
-Anda, que estás más loca que tu tía…

Cuánto te echo de menos. Porque a ti no tengo que explicarte que la historia que otros han vivido y que yo he descubierto en esta exposición es ahora ya mi historia. Y que no importa que yo estuviera o no allí. Que, aunque no viaje en la patera que se hunde en el océano, mi vida, nuestras vidas, perecen en cada naufragio. Y que no es necesario que alguien atraviese mi cabeza en Irak para morir con cada bala…

Ven pronto, tía Neus. Te quiero.

Alicia

INSUMISION. PRENSA

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DERECHO AL ABORTO

ACTIVIDADES PARALELAS. Centro de Historia

Actividades Paralelas. Centro de Historia

INAUGURACIÓN EXPOSICIÓN. Centro de Historia

LAS PUERTAS DE LA MEMORIA*

Por Alicia Lázuli

publicado en: http://lacajadeloshilos.blogia.com/

Querida tía Neus:

Por encargo del Sastre me voy a ocupar de seguir la pista de “Zaragoza Rebelde”, el proyecto del que ya te hablé que intenta rastrear la huella de los movimientos sociales en la ciudad desde 1975.
El jueves se inauguró en el Centro de Historia (ya sabes, el de la Plaza de San Agustín, ese al que fuimos el año pasado cuando estuviste en Zaragoza para ver aquellas fotos de la Brigada Lincoln y que te pareció demasiado limpito) una exposición que seguro que te encantaría. Bueno, aún es posible que puedas verla si vienes antes del 7 de junio. Fue muy emocionante, tía Neus. Cuando subí las escaleras lo primero que vi fue una pintada que decía ¡TRABAJO SÍ, POLICÍA NO!, una pared llenita de carteles y tanta, tanta gente que por un momento olvidé que estaba en un repulidísimo pasillo y creí que se trataba de una concentración callejera. Por si fuera poco, nada más entrar  en la sala apareció la policía, porra en mano y culo en caballo, a desalojarnos. No te asustes, tía Neus, que era una proyección de Clemente Calvo con imágenes de la Huelga general de 1994, pero yo –ya me conoces- me vi de pronto en una manifestación contra el Plan Bolonia. Cuando me recuperé del susto, me tropecé con un plano del metro y eso me desorientó porque, claro, despistada sí, pero tanto como para no saber que debajo del suelo de esta romana ciudad sólo hay restos arqueológicos y tuberías… bueno, pues resultó ser un recorrido urbano por diferentes lugares vinculados a las luchas sociales y a la memoria reciente que Gamboa había esquematizado y pintado en la pared, con ayuda de la mano precisa de Sonia Abraín y los pictogramas del Estudio Camaleón. Después de atravesar un laberinto de puertas recuperadas del abandono por Juanan del Campo y  jugar al descansillo, me tropecé con la realidad terrible del VIH que Virginia Espá mostraba en un audiovisual. La verdad, tía Neus, es que apenas pude ver un par de imágenes porque, ya me conoces, se me hace un nudo en el estómago y luego me cuesta mucho deshacerlo. Pero tengo que volver con más calma. Hay tantas cosas que mirar y tantas reflexiones en las que detenerse…

Después de ver la otra cara de la Expo, un montón de revistas, octavillas, carteles, documentos que hablaban de feminismo, de insumisión, de solidaridad, de teatro, de censura, de cultura, de libertad… después de ver el proyecto que tanto me gusta de José Luis Cano para injertar especies de otros lugares del planeta en árboles del parque de Oliver -¿no te parece, tía Neus, un precioso poema social?-  y ver el arco iris en una esquina de la sala, me encontré con las imágenes impresionantes de Antonio Ceruelo que abren las puertas de la memoria a la desaparecida cárcel de Torrero. No tengo palabras, tía Neus, no tengo palabras…

Cuando me había detenido a mirar la colección de pegatinas de Chorche Paniello (a mí siempre me han parecido muy raras las personas que coleccionan cosas, pero sin ellas se habrían perdido sin duda documentos importantísimos de nuestra historia) y estaba curioseando la máquina con la que Rubén Enciso preparaba “chapas a la carta”, un guarda de seguridad se acercó para recordarnos que la exposición se cerraba en cinco minutos. Me apresuré para poder ver el resto de las cosas, pero no me dio tiempo más que a asomar la cabeza en la sala donde se proyectaba un documental que han realizado Javier Estella, Rebeca López, Emilio Perdices y Charo de la Varga, y a poner los pies en el espacio que recoge las obras de un montón de artistas de los que tendré que hablarte otro día, cuando vuelva a visitar la exposición, porque lo que no había conseguido la policía en el 94 con porras y caballos lo consiguieron los funcionarios del Centro de Historia con sólo unos disparos de luz: desalojarnos en menos que canta un gallo.
Bajé al bar y del ágape que se ofrecía ya no quedaba ni una triste aceituna, así que me acerqué a La Vía Láctea y me puse morada de tortilla de patata, chorizo, longaniza y otras formas de colesterol a la salud del Colectivo Zaragoza Rebelde.

Cuando regresaba a casa, me tropecé con una pared llena de carteles reivindicativos y pensé que si el muro del Centro de Historia se trasladase a la calle, apenas se apreciarían los anacronismos y eso me sobresaltó aún más que cualquiera de las imágenes de la exposición porque significaba que había todavía muchas cosas que transformar y me acordé mucho de ti y no te imaginas cómo hubiera deseado poder hablar contigo en ese momento.

Te escribiré cuando acabe mi visita por la Zaragoza Rebelde. Te echo de menos. Muchos besos.

Alicia.

*El fotógrafo Antonio Ceruelo es el autor de una emocionante serie fotográfica sobre la cárcel de Torrero, incluida en la exposición de Zaragoza Rebelde del Centro de Historia.